sábado, 7 de enero de 2012

MARTA DULCE




MARTA  I. DULCE nació en Buenos Aires en 1956. Es narradora y poeta. Ha publicado en narrativa: Claroscuro (1998), La Ecología no es cuento (1999) y Antesala de una era (2000).




 


DEL SUEÑO                                                            

El paisaje huye
entre los dedos tiesos,
la lumbre citadina
ahoga la hoguera
de leños dormidos.            

Entre muros esbeltos
el pasado mastica
un sueño delirante,
impropio, indigno.

El viento empalizado
en vieja copla sin fusa,
arrebata la pradera,
el casco, la tierra,
las manos pétreas
aún sedientas.

La idea cabalga
sobre corceles ajenos,
perdida en la demencia
de otras corduras.




...

El mascarón de proa,
sin rumbo ni casco,
hunde los pies
en aguas turbias.

La nada de un océano
sin horizonte
es vacío que sostiene
la nave incierta.

Espuma que entra
en los poros de la dama,
carga en sus entrañas
la caída en el abismo.

En el silencio,
la obstinada oscuridad
sea tal vez
el tesoro de otros muertos.





Presidio                                                                                   

Amanece de bruma
(pensamiento esquivo).
La duda improvisa
en la razón.

Una palabra ociosa
(del abismo, el eco)
mientras
un pozo traga
el vértigo mudo.

Centinelas sedientos
abrevan el futuro,
el tiempo llora
desventuras.                                                                                                           
                                                                           
Destierro
de semilla temprana,
cerrojo del aliento
postrado y mudo.




Herpes

Misteriosa,
arrastra en el polvo
su traje de oro.
Lame el pecado,
corona al divino,
saliva la muerte,
bebe la cura.
Se esfuma en el ocre
y se inflama de fuego.
Hábil, astuta,
voluble y voluptuosa,
muerde el claroscuro
de la historia.

 

Lobos

La manada aúlla,
canta la amenaza.
El miedo grita
cuando se oye la busca.
Las fauces
de miradas mensajeras
corren presas
salpicadas de nieve.

1 comentario:

  1. ¡Imágenes, imágenes! Marta nos propone un juego de imágenes, cada una mejor que las demás. Por mi parte, quedé encantado con "La idea cabalga sobre corceles ajenos, perdida en la demencia de otras corduras". Parece un verso muy simple, pero cada vez que lo leo le encuentro un nuevo sentido.

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