sábado, 4 de febrero de 2012

HÉCTOR MIGUEL ÁNGELI

Héctor Miguel Ángeli nació en 1930, en Buenos Aires, fue docente y guionista televisivo. Cursó estudios en la facultad de Filosofía y Letras. El 1962 fue becado por el gobierno de Italia para especializarse, en Roma, en el conocimiento de la literatura italiana. Ha traducido a importantes escritores italianos. En 1977 mereció el tercer premio municipal y en 1977-78 el Premio Bienal otorgado por la Fundación Argentina para la Poesía y la Faja de Honor de la SADE. En 1988 recibió una mención especial de la Secretaría de Cultura de la Nación y en 2005 el premio Esteban Echeverría que otorga Gente de Letras. Sus poemarios editados son: Voces del primer reloj (1948), Los techos (1959), Manchas (1964), Las burlas (1966), Nueve tangos (1974), La giba de plata (1977), Para armar una mañana (1988) y Matar a un hombre (1991). En 1999, bajo el título La gran divagación, reunió su obra poética. En 2004 publicó la antología poética Animales en verso y en 2007, Frutas sobre la mesa, con el que obtuvo el Primer Premio Municipal.


LA VISITA

¿Quién es usted? ¿Quién es usted?
Sin duda, un intruso en mi delirio.
Le donaré tres favores:
el ámbito de guerra,
la idea original
y el prestigio de la forma.
No me diga después que no sabía.
Si se queda,
descubrirá
que el último minuto es un garfio.
¿Y el primero?
¡Ah, el primero ya pasó…
y olía a jazmines!



EL GLOBO DE LUZ

En la trasnochada ciudad
donde cuelgan los calendarios y el enigma
una torre asombra
por un globo de luz
muy distinto a las lámparas y las estrellas.
Hay muchas ventanas iluminadas,
pero sólo una
emite esa luz macilenta de redondo piélago
que no cabe en el estallido del vino
ni en la quemadura de las frutas.
Alta como está en el éxtasis oscuro
excede los espacios de la fiesta
donde todos devoran otro año.
Si en la torre apareciera un monstruo
sería reconocido.
Ninguna deformidad sorprendería.
En cambio ese globo de luz
que nada explica y por lo tanto es libre,
ese globo de luz embellece
porque está muy lejos
y nadie lo conoce,
porque está muy oculto
¡ay! pero se puede ver.




FRUTAS SOBRE LA MESA

Sube el color de las ciruelas
cuando el durazno se agiganta.
Un hachazo de luz parte una manzana
(Falta la bujía de un limón)

Las deliciosas frutas sobre la mesa
están dispuestas
a ser probadas, comidas, devoradas,
gustadas en un momento abierto.
Extiendo mi brazo como una garra
sobre ese paraíso de fácil oferta.

Todo es cordial
y sin embargo huye una constelación
cuando mi mano se acerca a la rapiña.
Es dulce el sabor de lo que llega
o amarga destrucción el apetito.
Las frutas son naturaleza viva.
(Sus jugosos consejos
me dicen que retire la mano
y espere todavía)




SEÑORA DE LOS OJOS DORMIDOS

Señora con la cabeza inclinada
y más allá con los ojos dormidos,
blanca señora,
blanca en la sombra invisible del cielo.
Señora ya demasiado niña
y demasiado anciana,
furtiva como un lirio,
tenaz como un roble.
De cerca visión,
a lo lejos música en las manos.
Señora con el cuerpo
                      sin tregua acostado
sobre todos los recuerdos.
Niebla en el espejo,
luz como acero en el candor de los cuartos,
elevación y ancla,
                      aroma…
Señora en el umbral del frío
cuando la casa del momento cierra.
Señora, madre mía,
la que muere y nace
en el regazo de las dulces tardes.

2 comentarios:

  1. Hola, soy María Mascheroni, poeta, conozco a Héctor hace muchos años y necesito comunicarme con él. Si por este medio pueden hacerle llegar mi mensaje, es por una propuesta sobre el poeta Miguel Angel Viola.Mi mail es mariamascheroni@hotmail.com

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  2. Hola:
    Soy un investigador independiente especializado en Martínez Estrada. Me dijo Sebreli que en 1951 fue junto a Ud. y a Jorge Masciangioli a visitarlo al Hospital Rawson. ¿Podría entrevistarlo en algún momento?
    Gracias
    Juan S. Morgado
    jmorgado@ajedrez-de-estilo.com.ar

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