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viernes, 6 de enero de 2012
SANTIAGO BAO
SANTIAGO BAO nació en San Fernando (Pcia. de Buenos Aires) en 1936. Es poeta y narrador. Ha publicado en poesía: En el desvío, Poesía ácida, Pendientes, Memorias del zoo; Al otro lado (poesía y prosa), Despliegues (poesía y prosa); y La máquina nocturna y otros cuentos (narrativa). Ha participado en numerosas antologías y son muchas sus plaquetas de poesía y colaboraciones con distintos medios de difusión.
DEMOSTRACIONES
Leo y releo un poema
y se filtran por las grietas
de la mirada severa
engaños sutiles sombras
cosas que se aflojan
verdades que se ignoran
y que no se nombran,
agachadas del alma
por acatar la forma
inclinarse ante la moda
o rescatar de los cuartos
oscuros de la memoria
lo que no se dijo nunca,
larvas de nuestra historia.
Y esta lectura alejada
a una certeza me inclina
que si se quiere mentir
la mediación de un poema
será como una cortina
que útil oculta los fines
de las zancadillas vanas.
SIETE DÍAS
Este lunes se murió un amigo.
El martes esa traición
no la esperaba y mi mejor poema
lo escribo en un sueño
que se disipa al despertar.
El miércoles
las ollas de la abundancia
se baten en las calles
y en las casitas de chapa
las de latón gimen la escasez.
El jueves descubro que ya
no se llevan estadísticas
de cuántos mueren
de hambre por día.
El viernes todavía se puede saber
que 2740 personas
se suicidan por día en el mundo.
El sábado se descubre
que las aguas oceánicas
son mayormente
lágrimas de los que sufren.
Por lo demás,
hoy es domingo y es bien sabido
que no es verdad que Dios descansa.
LA VENTANILLA
Hubo un tiempo
en que trabajé de ventanilla:
atendía a la gente
detrás de un mostrador.
Me quitaba mi vestidura
de hombre a la entrada
y la depositaba
doblada cuidadosamente
en un guardarropas.
El resto, el trabajo en sí,
era sencillo, aplicaba
los Reglamentos, Leyes, Normas,
Disposiciones, Estatutos, Reglas,
Mandamientos, sin desviaciones,
con firmeza,
total era una ventanilla,
transparente puerta vana,
precario desenlace
impermeable a lo distinto.
Cuando regresaba
por mi traje de hombre
sentía que cada vez
me quedaba más grande,
como una reliquia
o restos
motivo que precipitó
mi decisión de abandonar
tan ruinosos menesteres.
CANCIÓN DEL COCODRILO
EMBALSAMADO
Algo permanece
de aquellos tiempos
que no reflejan
mis ojos de vidrio.
Y aunque me manoseen
con impunidad
ignoro si sienten
en mi piel quebradiza
el resabio secreto
de los ríos de esmeralda
en que mi calma
era el presagio
de aquello que sería
mi sustento.
Oh, festines del atardecer
en la armonía
incandescente del río,
qué lejos, mientras
colmado de polvo y estopa
permanezco en el olvido
y la soledad embalsamada
del ausente mesías.
CARLOS CARBONE
CARLOS NORBERTO CARBONE nació en Buenos Aires. Algunas de sus últimas publicaciones son: Bodegueros del diablo (2004), País de vientre abierto (2005), Seis son una jauría (2006), Pasajeros del penúltimo tren (2007) y Doce ciudadanos +1 (2008).
AHORA
Ahora
que mi cuerpo
está desnudo de tus manos.
Ahora
Que mis ojos
no ven el deseo que lleva
el viento.
Ahora
que mis besos
despedazan el tiempo
a empujones.
ahora
sin sosiego
mi corazón distraído
no canta.
DELGADOS VIENTOS
Delgados vientos de la desesperación
pasan
y llevan a los rincones
los últimos despojos
de mí.
El aire de la siesta
trae lejanas voces
y no hay caballo veloz
ni pasado capaz
de tolerar la abierta
llama de la tarde.
Voy con el dorado rostro
donde el otoño
se oxida
buscando una única
y solitaria ternura.
Tal vez lo mejor sea
desandar el agua
porque el sucio olvido
espanta.
CERRANDO EL CÍRCULO
Todos partimos de algún lado
a desandar los sombríos
rincones
oliendo a destierro
con la camisa cansada
nos duelen los relámpagos
en los ojos
y el amanecer queda lejos
y el camino emociona
y las penumbras se estiran
como sueños.
En el andar hay risas
y hay sangre
y hay hombres de manos
sospechosas
y huellas profundas
en la piel
y sollozos de pájaros
y calles de luna abismal
y de un espanto sucio
en el olvido.
Todos partimos de algún lado
con el íntimo deseo
de cerrar el círculo
que ha llenado nuestro corazón
de palabras.
MI CABALLO ROJO
Qué haré esta noche sin mi
rojo caballo?
Cómo cruzar la devastadora
sin su loco trote?
Cómo llegar hasta el otro lado
del puente
sin su audaz luz?
Qué haré sin su fe,
sin su magistral figura
que todo lo puede?
Qué hace un poeta en medio de la noche
sin un caballo rojo, que lo lleve
a ese lugar inocente
en medio de la luminosa mañana.
MÓNICA CAPUTO
MÓNICA CAPUTO nació en Buenos Aires. Es artista plástica y poeta. Ha publicado un cuaderno literario en la colección Squeo: Promesas de olvido. Integra la antología poética "Las voces que somos" y "Octaedro". Como artista plás tica, de vasta trayectoria, ha obtenido numerosos primeros premios y, entre otros, el segundo Premio Nacional de Dibujo. Expone asiduamente en salones nacionales, y algunas de sus obras forman parte de colecciones privadas, en el país y en el exterior.
1
Los umbrales esconden
necesidad de cifra
mientras la noche hiere
los cuerpos fatigados
de miseria.
Y hay prostíbulos rodantes
repletos de jadeo,
caricias sudorosas.
El grito
desborda en los cordones,
despedaza la infancia.
La ciudad devora
fragmentos de niñez
en cada esquina.
2
Nada es viento.
Puedo subir a una nube
pero el agua es la
sequía interminable
de un día cualquiera.
La grieta
es la boca sedienta.
3
Las manos sucias
atraviesan la bolsa
y agonizan
cada noche
en sus entrañas.
4
Se diluyen las agujas
del reloj
en los números
del cosmos.
Como un demonio,
el mañana inexplorado
acecha el presente.
El final,
perfil del miedo,
finge un ataúd
entre las manos.
5
El humo de los días
y esta locura de miserias
traen cenizas
que aún persisten
en los huesos.
Ruinas de fuego
hieren el aire,
llanuras arrasadas,
soles de media noche.
El vientre del mundo,
inmolado.
6
Azote terrenal
en azules gastados.
La locura vacila.
Sorbos de miedo
enturbian las entrañas
con espasmos insepultos
que carcomen
la colección de cuerpos.
¿Esperarán los alaridos
y el espanto
que se apropien de la muerte?
7
Un momento.
solo eso,
el instante que
pasa
ante los ojos;
la respiración
serena,
el desaliento,
que no cruzan el límite
de la última
palabra.
LUIS RAÚL CALVO
LUIS RAÚL CALVO nació en Buenos Aires en 1955. Es poeta y ensayista. Dirige la Revista Cultural "Generación Abierta”(Letras-Arte-Educación). Obra publicada en poesía: Tiempo dolorosamente resignado (1989), La anunciación de la partera (1992), Calles asiáticas (1996), Bajos fondos del alma (2002), Belleza nómade (2007).
LA OTRA OSCURIDAD
La otra oscuridad es este pacto labrado
con los sórdidos impostores.
¿Quién transformó los harapos calcinados
en la ensoñación de los dementes?
La rebelión de la piel es un atenuante
a la mentira.
Nosotros, los blancos atrincherados
en las bujías de plomo
descosemos las blusas amarillas
de la mujer amada y reciclamos su aroma
así como otros reciclan las miserias
más humanas.
Este es el estado de las cosas
la fragmentada disolución del alma
en la carne de los desenterrados.
Quizá por eso, este amor con gangrena
sacude a los amantes y nos traslada
a Notredam, allí donde el viejo jorobado
se recompone en los campanarios de plata
y vislumbra enajenado las cuentas pendientes
que en algún momento se ha de cobrar.
POEMA XII
Ese hombre que hoy duerme
en medio de la calle
alguna vez supo disfrutar
de los placeres terrenales.
Amó a dóciles mujeres
bebió finos licores
dilapidó lo propio
y lo ajeno, como queriendo
negar aquello de que
nada es eterno en la vida.
En otros tiempos
al ver a otros hombres
durmiendo como él duerme ahora
solía repetir en voz alta:
“Algo habrán hecho
para merecer esto”.
FLORES NEGRAS
Detrás del muro el miedo nos desangra.
Un hilo de luz en la garganta
es señal de voces calcinadas.
No hay dolor en la miseria
sólo el aullido del amo
devorando ventrículos vacíos.
Despojadas de todo, las siluetas de barro
comen de las tumbas.
Estamos celebrando el cautiverio
de los hijos
con flores negras en los ojos.
BELLEZA NÓMADE
Quien crea, algo de él está matando.
Nos han quitado casi todo, pero nos parece que conservamos todo.
El mar arrastra todo pero nos devuelve la memoria.
La palabra que ha perdido encanto, se pierde entre las aguas del silencio.
Pienso, y lo que pensaba como cierto se torna más vulnerable.
En la esencia de las cosas está la vida, pero sólo la forma del poema desnuda el lado obscuro de esa vida.
En el hospicio la vida pasa, como si no pasara. Como a veces nos ocurre, fuera del hospicio.
El fuego… corazón sagrado que todo lo puede y todo lo acaba.
Alguien me recuerda a ti, y sin querer le quito identidad.
Prejuzgo y me quedo sin un fragmento de la verdad.
El tiempo es único e irrepetible, por eso a veces es todo y a veces es nada.
Fue todo tan armónico, tan apacible, que nos alejó de lo humano.
Esa mirada, perdida, extraviada. Esa mirada, sabe más de lo necesario.
CARLOS ENRIQUE BERBEGLIA
CARLOS ENRIQUE BERBEGLIA nació Villa Mercedes, San Luis, en 1944, reside en Buenos Aires y se desempeña como profesor titular de Antropología en la Universidad Nacional de dicha ciudad. Sus últimos libros publicados han sido: Reflejos sucesivos (cuentos) Ambigüedades y certezas, El mediodía en su sombra y La rebeldía agónica (interlineales), Muñecos de pelusa y azafrán (teatro para títeres), Razón, persistencia racionalidad (filosofía, Biblos, 2004), Proximidades lejanas (poesía, 2007), Imperátor (teatro).
TESTIGO IMPROCEDENTE
La luna, que se refleja en la lluvia caída,
observa meticulosamente los alrededores,
la de arriba, candorosa y apacible luego de la tormenta
continúa su marcha prevista a cielo abierto, aquí,
o entre el ramaje de la selva
y hasta sorteando las cumbres montañosas
en paisajes distantes.
Cautelosa, la de abajo, en cambio
y desobedeciendo las leyes de la óptica más elementales,
sale del charco y repta entre las casas dormidas,
cuidadosa y silente.
El único testigo que la sorprendiera
pregunta entonces por el motivo de esa trashumancia:
¿acaso el deseo de regresar a las ambivalencias
fecundas de la tierra, simulando, entretanto,
la torva indiferencia cotidiana de sus faces,
o una patrulla que rastrea las posibilidades
de una invasión posterior, definitiva,
que sorprenda a la tierra y la libere
de la aventura humana y su perfidia?
PASEO VERPERTINO
Satisfecho,
como en los momentos previos de un carnero
al ser sacrificado, deambula por la vida
ajeno hasta de su propia imagen
que infructuosa la apremia desde los espejos.
Vacío,
colmado por cuantas fruslerías
lo entretienen en su quedarse inmóvil
y azorado cuando lo hostiga el movimiento
impávido de aquellas.
Distante,
de cualquier empresa
que implique un recorrido nuevo,
una vía distinta a esa por la que siempre anduvo
carente de entusiasmo y energía.
Atónito,
afrontando un mundo continuo de discordia,
constante en la injusticia,
promiscuo en la mentira,
lugar apropiado para su cotidiano sueño.
ENLACES SUCESIVOS
Me limito a una sola danzante la tarde del domingo
Dios baila en la misma pista
y ha elegido a la nada como compañera,
apenas nos rozamos no obstante sus intrincados giros
que llaman la atención de los espectadores.
Yo evito marearme y sostengo el ritmo de mi pareja,
la injusticia, que imperturbable golpea
diariamente las puertas de mi casa,
siempre que la atiendo me produce el mismo asombro,
sus multiformes rostros, los mismos que ahora cambian
si intento desprenderme de sus brazos.
Gracias a un álbum de fotos
cuyas páginas deslizo entre mis manos
recreo estos sucesos anteriores:
“salvaguardas del tiempo las fotografías ...”
hubiera sostenido entonces.
No nos engañemos, la realidad que reposa en la fotografía
no revela la realidad que alude sino mas bien descansa
en su propia realidad de superficie y cromo
y estas palabras mías que ahora las develan
sólo en la mente que relea estos versos se decodifican.
Cierro el álbum,
no a las instancias que aludiera.
DIÁLOGO TARDÍO
El viento que atormenta los árboles
y forma remolinos de pájaros y ángeles,
ese fantasma de ayer, desdibujado,
que te despierta, ahora,
de ese letargo sin mácula de inteligencia alguna,
propia de un persistente otoño
extendido a tu incomprensión y tu melancolía
incluso hasta en las propias vísperas
de tu definitiva negación del lógos,
cuando, en tus brazos, las alas
de aquellas criaturas celestiales,
(ante tu desesperación que siempre se creyera indiferencia
desistan su pretensión de hogar
y, al abandonarse en su dolor a vos,
te dejen también a la merced del viento
que se enriquece, ahora,
con un fantasma nuevo,
extraña, contradictoria imagen
que luce bajo la claridad del día
mecida sin ton ni son
como una prenda vieja de su soga.
TESTIGO IMPROCEDENTE
La luna, que se refleja en la lluvia caída,
observa meticulosamente los alrededores,
la de arriba, candorosa y apacible luego de la tormenta
continúa su marcha prevista a cielo abierto, aquí,
o entre el ramaje de la selva
y hasta sorteando las cumbres montañosas
en paisajes distantes.
Cautelosa, la de abajo, en cambio
y desobedeciendo las leyes de la óptica más elementales,
sale del charco y repta entre las casas dormidas,
cuidadosa y silente.
El único testigo que la sorprendiera
pregunta entonces por el motivo de esa trashumancia:
¿acaso el deseo de regresar a las ambivalencias
fecundas de la tierra, simulando, entretanto,
la torva indiferencia cotidiana de sus faces,
o una patrulla que rastrea las posibilidades
de una invasión posterior, definitiva,
que sorprenda a la tierra y la libere
de la aventura humana y su perfidia?
PASEO VERPERTINO
Satisfecho,
como en los momentos previos de un carnero
al ser sacrificado, deambula por la vida
ajeno hasta de su propia imagen
que infructuosa la apremia desde los espejos.
Vacío,
colmado por cuantas fruslerías
lo entretienen en su quedarse inmóvil
y azorado cuando lo hostiga el movimiento
impávido de aquellas.
Distante,
de cualquier empresa
que implique un recorrido nuevo,
una vía distinta a esa por la que siempre anduvo
carente de entusiasmo y energía.
Atónito,
afrontando un mundo continuo de discordia,
constante en la injusticia,
promiscuo en la mentira,
lugar apropiado para su cotidiano sueño.
ENLACES SUCESIVOS
Me limito a una sola danzante la tarde del domingo
Dios baila en la misma pista
y ha elegido a la nada como compañera,
apenas nos rozamos no obstante sus intrincados giros
que llaman la atención de los espectadores.
Yo evito marearme y sostengo el ritmo de mi pareja,
la injusticia, que imperturbable golpea
diariamente las puertas de mi casa,
siempre que la atiendo me produce el mismo asombro,
sus multiformes rostros, los mismos que ahora cambian
si intento desprenderme de sus brazos.
Gracias a un álbum de fotos
cuyas páginas deslizo entre mis manos
recreo estos sucesos anteriores:
“salvaguardas del tiempo las fotografías ...”
hubiera sostenido entonces.
No nos engañemos, la realidad que reposa en la fotografía
no revela la realidad que alude sino mas bien descansa
en su propia realidad de superficie y cromo
y estas palabras mías que ahora las develan
sólo en la mente que relea estos versos se decodifican.
Cierro el álbum,
no a las instancias que aludiera.
DIÁLOGO TARDÍO
El viento que atormenta los árboles
y forma remolinos de pájaros y ángeles,
ese fantasma de ayer, desdibujado,
que te despierta, ahora,
de ese letargo sin mácula de inteligencia alguna,
propia de un persistente otoño
extendido a tu incomprensión y tu melancolía
incluso hasta en las propias vísperas
de tu definitiva negación del lógos,
cuando, en tus brazos, las alas
de aquellas criaturas celestiales,
(ante tu desesperación que siempre se creyera indiferencia
desistan su pretensión de hogar
y, al abandonarse en su dolor a vos,
te dejen también a la merced del viento
que se enriquece, ahora,
con un fantasma nuevo,
extraña, contradictoria imagen
que luce bajo la claridad del día
mecida sin ton ni son
como una prenda vieja de su soga.
JULIO BEPRÉ
JULIO BEPRÉ nació en Córdoba en 1945. Fue Secretario General de la Fundación Argentina para la Poesía donde dirigió sus publicaciones. Ha realizado distintas traducciones de poetas italianos del siglo XX y ha sido traducido a dicha lengua. Publicó los siguientes libros: Año del inicio – El día y la advertencia (1974), Rastro de la proximidad (1981), Ráfaga o sueño 1984), Persistencia (1985), Nacer de olvido (1988), Demora en el mundo (1990), Antología breve (1991), El mar es una sed (1992), Palabra de mi boca (1993), No hay día sin noche (1996), Callejón de salida (2000), Antología breve (Traducción al italiano de María Spagnuolo) (Caserta, Italia, 2001), Andante inmoderato (2002), Caducidad de la sombra (2005), y Arraigo Inasible (2006) e Instante italiano (2007). Tiene obra ensayística, narrativa y crítica.
NOCHE CELESTE
Consigo lleva la oración junto al ruego.
Espera un año más con declinante agobio.
Se detiene y escucha una música niña.
Memoriza de pronto un antiguo poema.
Amalgama con prisa su término y origen.
Avanza sin retraso frente a tanta distancia.
No niega los instantes y hasta perdona al siglo.
Hoy mira enternecido la luz que lo ilumina.
En esta noche todo parece más humano.
NO MÁS
Alguien debe rehacer con premura
cada palabra extraviada en el mundo
y afrontar toda ocasión y cuanto
arrima la verdad junto al silencio.
Aunque el día y la noche se asemejen
y el mundo se oculte tras un gris infinito
aunque se ignore adónde y cuando
el tiempo añadirá más inclemencia.
En esta hora apenas debe oírse
aquello que llega en un murmullo
y no esa habitual cautela desolada
con su larga y desgarrada queja.
¿QUÉ ES?
Miraba desde lejos tu figura
apenas asomada en el balcón.
Luego arribó hasta mí
un grácil canturreo
no escuchado jamás.
Es su voz me dije ensimismado.
Es tu voz resuelto te grité.
Tus ojos fulguraban en mis ojos
mas nada recompuso
la ruinosa demanda
de este incauto y mísero
fervor de la memoria.
Inmerso en un andar ambiguo
nada puedo hasta hoy esclarecer.
¿Es este amor un animoso azar
o algún infierno intimidante
repleto de llamas afanosas?
¿Y?
Uno interroga si no es ya
tarde, inmensamente tarde;
si cuanto no se alcanzó a decir
en el olvido ahora desespera;
si el amor avistado una vez
puede aún regresar a ese entonces.
Uno se siente desnudo y
se mira como extraño en un espejo y
uno se ausenta de toda realidad y
hasta de Dios se olvida en este
lesivo vivir instaurado en las horas
mientras huyen los meses y los días,
los gozos y pesares,
el siglo y este instante.
GINO BENCIVENGA
GINO BENCIVENGA nació en Italia en 1946. Es egresado del Conservatorio de Arte Dramático de Morón. Ha publicado en poesía: La Hoja de todos / Poesía, con ilustraciones de Alberto Oris (1979), La palabra en que vivo (1996) y el Cuaderno Árbol de invierno (Colección Squeo Nº 25, 2008).
...
Los callados
que en el suelo
juntan piedras
resplandecen en la palabra.
¿Otra alegría
le será dada
al que recorre la vida
con pasos mortales?
...
Ser el que golpea la sombra
que orada los días,
que cree en la lluvia.
Busco al rostro que seguirá
a mi rostro,
al que camina junto a mí
al viento
que volveré a requerir
por la mañana.
Busco al que fui
o al que vendrá.
Lo que pertenece
expresa su itinerario.
Por la herida
algo escapa de nosotros.
¿Cuándo el rostro del horror
quedó fotografiado,
no cruzaste la noche
con señales de otro tiempo?
...
Allá van
asomados en ida y vuelta
en el turbio viento de los días.
El sol es una piedra
que llena sus bocas.
Pasan y no se mueve
la pesada escenografía.
Es un golpeteo de puertas
anotaciones al margen del día,
rumor de contra marcha
en la herida de los sueños.
Está pasando el hombre
con su palabra de arena
en el aire queda
con el tiempo asignado:
Para el amor
La súplica
o el dolor que ronda su montón de huesos.
...
Esta tarde
en que el mundo
recrea efigies desde el deseo,
¿qué es esto de despertar y sentir?
El tiempo me ha puesto un cansancio
de inmediatez
y enciende luces en pleno día.
Hay una larga visión de cuerpos anclados
en la orilla de las cosas,
hombres saqueados por las injusticias
son jirones en el lugar.
Esta tarde
el aire se sostiene
en un espacio de sueños cansados.
Qué otra realidad
tiene nuestra historia
sino muertos de amor y tierra
que fueron batallas;
a todos sirvió la luz.
Palabras del ancestro
clavadas en el odio.
Piedras sobre piedras
derrotero de los hombres.
Tras el dolor,
la palabra vuelve a cicatrizar.
RUBÉN BALSEIRO
RUBÉN BALSEIRO nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, en 1955. Ha participado en numerosas antologias y colaborado con peridodicos y revistas del medio en nuestro pais y el exterior. Obra poética: De lugares y Olvidos (1989), Los Desiertos mas íntimos (1998), Cantaros quebrados (2005), Despojos (2007).
Y QUÉ HACEMOS NOSOTROS
No es esto que hoy escribes
ni tampoco el silencio en el que escondes
el soliloquio de una noche amarga.
Es algo sin nombrar, algo que nunca has dicho,
algún gesto inconcluso,
una mirada,
el perfil de una lágrima infinita
en el llanto de un niño abandonado.
Es esa mano acaso que suplica,
el harapo de un hombre que ha caído
al pozo, en el que todos, algún día,
hurgaremos los ojos de la muerte.
Es tanto sin hacer, tanto abandono,
tanta mezquina vida por tan poco,
tanto sueño enlutado, tanta muerte,
tanta ilusión quebrada entre las manos.
Y que hacemos nosotros,
los que escribimos sobre el amor y el sueño,
los que regamos flores de papel en la noche,
los que hablamos en vano y sin sentido.
ES UN BUEN DÍA
Es un buen día, dirás,
un día apropiado para vivir.
Un día conveniente para abrir los ojos
y las puertas
y dejar que salgan las miradas,
que ingresen los sueños a la casa.
Es un buen día, dirás,
alto, claro,
desbordado de sol y de palomas,
un día conveniente para abrir las manos
y dejar que vuelen todos los pájaros,
un día como todos, dirás,
un día apropiado para vivir.
Pero; ¿qué pensará el anciano
de gorra gris que se sienta en el banco de la plaza?
¿Qué pensará aquel niño,
que estira su mano pidiendo limosna?
Es un día como todos, dirás,
como ayer,
tal vez como mañana,
un día apropiado para dejar que canten los gallos
y los autos pasen y el viento,
el viento te salude
como a un pasajero de un viaje inconcluso.
Pero ahora olvida estas palabras,
habrá otras oportunidades,
otro mar o una campana
o tal vez el despegue de un sueño
abordado en la cumbre.
Grita con voz audaz,
tu nombre, el mío,
el nombre olvidado
de aquel polizonte de un viaje infinito.
Grita con voz audaz,
habrá, tal vez, quien te escuche,
quien salga a tu encuentro, sediento,
listo a continuar,
a seguir hilvanando el desafió.
Al fin y al cabo,
esto es la vida, dirás,
o tal vez rías,
cierres los ojos,
te abandones al sol.
GERIÁTRICO
Están allí, cansados, con los ojos perdidos.
Están como buscando
aquello que no encuentran
de un tiempo que se fue.
INCÓGNITA
Todo es una cascada,
algo que va cayendo de un incierto lugar
a otro, acaso,
no menos misterioso que aquel.
Entre estas dos incógnitas pendula el hombre
y en el vaivén persigue la esperanza.
Entre estas dos incógnitas va la vida,
si saber su comienzo, ignorando su fin.
NIÑO DORMIDO EN UN UMBRAL
Desde ese umbral el mundo es más pequeño,
se parece a una cuna donde el frío
arrulla con su aliento y la mañana
viene a golpear los parpados cansados,
anunciando el comienzo de la muerte.
HÉCTOR MIGUEL ÁNGELI
HÉCTOR MIGUEL ÁNGELI nació en Buenos Aires en 1930. Es poeta y traductor de italiano. Ha publicado en poesía: Voces del primer reloj (1948), Los techos (1959), Manchas (1964), Las burlas (1966), Nueve tangos (1974), La giba de plata (1977), Para armar una mañana (1988), Matar a un hombre (1991), La gran divagación (1999), Animales en verso (2004), Frutas sobre la mesa (2007).
OTRA VEZ EL SOL
El sol es una venda suave,
muy dorada al principio,
cuando toca
los grandes parques exquisitos.
Luego sigue por un río de arena
que no alcanzo a comprender
porque está
en mi vereda, en mi cuarto, en mi cocina
y lo detengo y me llama,
y me lastima y vuelve
y luego sigue
hasta la sucia placita de los descalzos
y allí también me llama y vuelve,
pero entonces
esa venda suave es de color ceniza.
TÉRMINOS
Degustar no es igual a disgustar.
Según sea,
uno hincha el vientre del arzobispo
y el otro
asume la responsabilidad de la historia.
UN CAMPO DE SOLITARIOS
Hay cosas que se pueden ver
y otras que no
desde un campo lleno de solitarios.
Se puede ver
el peso trillado de la piedra
sobre la cornisa
pero nunca
porque ya sería demasiado
el peso del invierno
sobre los alambres de púa.
EL JARDÍN DE LA VILLA
Este jardín tiene flores,
pero no tiene alondras.
Gotea una canilla,
pero no canta una fuente.
Por allí anda un sapo,
pero no navega un cisne.
Asoma un enano de yeso,
pero no luce una Venus de mármol.
De noche, brilla una bombita
pero no un farol francés.
Este jardín no es un lugar aparte.
Pertenece al gran mundo del pobre.
Todos lo vemos un poco,
pero muy poco.
MANO EN EL PAISAJE
La mano desolada de un hombre
sobre un árbol
puede todavía creer,
sobre una parva
puede todavía sonreír
a los maniáticos insectos,
sobre la perpetua llanura
esa mano
ya se cierra en un puño desafiante
y ya no es mano.
Es una rata herida
cansada de andar y andar
entre sitio y fecha
sin descubrir morada alguna.
LAS CARAS DEL POEMA, por Ricardo Rubio
| Ricardo Rubio |
La reunión de ideas y representaciones de una estructura creativa son, seguramente, retazos de caminos anteriores, de asuntos contemporáneos y de sueños compartidos que muchas veces no alcanzan a nacer.
Todo el antes encuentra un orden en el después que lo justifica, donde las dimensiones dispersas se corporizan para ascender a otro estadio estético y donde la emergencia de lo cotidiano y de los grandes temas tradicionales se funden al preciosismo y a los símbolos universales.
Insertados en un ambiente intelectual que ha atravesado distintas brumas socio-políticas y, por ende, distintas presiones culturales, distintas valorizaciones y conductas, inducidas acaso por los últimos movimientos deconstructivos y globalizadores, intuimos lo tenaz de estar latiendo a espaldas del sistema comercial; sistema que se encarga de mantener, entre otros males, la ruina estética, incitando al consumo de productos pocas veces ejemplares y casi siempre despersonalizados, pero mucho más lucrativos y muy buenos propiciadores de la anestesia del sistema en general.
Poco favorecen los medios de difusión a la materia poética y, deslindada como está, suele dibujar las mareas del océano que la rodea con sus grandes tribunas de poder y sus conciliábulos; aun así, sería injusto prejuzgar, no todos los grupos de poetas salen a la caza de amiguismos premiadores. Aquí las voces se reúnen para expresar sus roces con este tiempo y con este espacio; la visión y las sensaciones que "lo otro" provoca en la subjetividad creadora, alimentándola o fustigándola. Alegrías y destemplanzas se relacionan al derredor inmediato, al espectro que atenaza o ilumina, al clima emocional que, desde la instantánea del presente, premia o somete. Testimonios del presente es, en cierto modo, un intento de reunir las voces que manifiestan la salida de sí y la llegada a sí, la enajenación y la proyección del yo, y la representación de esa proyección en lenguaje poético.
Hablar, en poesía, no es hablar claro, es hablar en serio.
Ricardo Rubio
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